Seamos o no creyentes, no podemos sino reconocer la influencia de la
religión en cualquier cultura. La metafísica, la posición del hombre
frente a las fuerzas incognoscibles que forman y deforman el universo
conocido es un tema fascinante, si bien esafortunadamente no
comprobable. De interrés para todos, puesto que hasta la negación o la
duda de la existencia de un ser superior se considera un aposición en la
materia. De todo esto, como es razonable, no tengo absolutamente ningún
problema, ya que cualquiera es libre de creer lo que le dé la gana,
siempre y cuando su creencia no suponga un obstáculo para el desarrollo
en sí de la sociedad.
Es un asunto diferente cuando
entra la religión en juego. Esta, definida como conjunto de creencias y
reglas que regulan el culto a la divinidad, así como de normas morales,
sociales y prácticas rituales, no se tarta sólo de una postura
metafísica, sino que se basa en dogmas inamovibles excepto para los
principales jerarcas religiosos. Aunque esto resultará eficaz en otros
tiempos para dar un criterio moral a la sociedad y una excusa para
estructurarse de manera ordenada, con un objetivo común, no hay que
olvidar la cruzada destructora que acometieron las diversas autoridades
religiosas contra todo precepto que contrariase el dogma.
La
persecución de infieles y la instalación de dogmas por parte de
religiones organizadas no es sino irónico, afirmando que las verdades
promulgadas sobre la vida, el universo y todo lo demás no son traiciones
a la ley divina y humana, excepto cuando promulgadas por los que
poseen un canal de comunicación ininterrumpido con el ser supremo y,
mucho más importante, un puesto alto en la administración.
No
contentos con dictar sentencia sobre un tema de dominio público, se
dedican a decidir sobre lo que está bien o mal dentro de temas que no
les incumben, lanzando alarido tras alarido contra el aborto
(ASESINATO), la homosexualidad (PERVERSIÓN) o el sexo fuera del
matrimonio (PERVERSIÓN). Prometer la condenación eterna a todo aquel que
se salga de un rígido código moral puede que funcionara en otros
tiempos, cuando la religión era la única autoridad disponible, pero
actualmente es sólo un torpe intento de reafirmar el papel de la
religión ,cuya en nuestra sociedad influencia se resiente cada día.
Las organizaciones son como las especies, o se adaptan o se extinguen. La elección es suya caballeros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario