Como anuncia Javier Krahe en una de sus más famosas canciones, no es la hoguera sino el mejor método de ejecución inventado por el ser humano. Calienta en las frías noches de invierno y nos regala un concierto magistral entre los gritos de la plebe y los alaridos del preso cuando las llamas se le acercan a sus apreciadas gónadas. Sin embargo, debe aquí el autor destacar su más distinguida cualidad, que corresponde a su higienidad.
Mientras que otros métodos de ajustizamiento dejan al verdugo manchado y al suelo perdido, la hoguera es un espectáculo que si se tiene controlado se limpia por si sólo, un fugaz destello de jolgorio y martirio, una fiesta en la que lo único necesario para limpiar es una escoba y recogedor. Esta tendencia a la pulcritud favorece el olvido de los acontecimientos que sucedieron en lo más oscuro de la noche, sean estos un polvo rápido con una prima segunda o un asesinato amparado por la ley.
No es entonces de extrañar que su pericia a la hora de ahorrar sitio en cementerios haya sido aprovechada para ahorrar sitio en las cabezas de la gente, con ideas que nadie en su sano juicio o nadie con el sano juicio de los que están por encima de la pirámide (ya se sabe que el aire fresco de las alturas aclara los pensamientos y facilita la reflexión) querría que aprendieran la gente de entre los valles.
Aunque la censura siempre ha sido necesaria, nunca debería está estar orientada por un grupo particular, sino por el convenio de todos los implicados en el intercambio de ideas. La anarquía democrática deseada por un foro como el /b/ de 4chan puede no coincidir con los objetivos de la dialéctica filosófica o el debate político. Es, sin embargo, un asunto muy diferente si se orienta la censura contra un objetivo concreto con el fin de alterar las percepciones que la gente tiene de este. Cabe destacar aquí la gran atención que un tuit de hace 4 años de un político de Podemos suscitó entre la prensa o la continua prohibición de materiales "subversivos" que hacen gobiernos como el chino o el norcoreano.
Amparándome en mi tierna edad pienso usar esta edad para decir todas las ideas que me gustaría compartir con el mundo, ya sean estas controversiales o no. Recogeré en este blog, anécdotas, comentarios y reflexiones que se me vayan ocurriendo por aquí o allá, que me agraden o ofendan, a fin de suministrar contenido que merezca la pena, buscando la mayor amplitud de fuentes posibles y con el deseo ampliar mis miras y las de los lectores.
Manos a la obra.
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